Era una deuda pendiente que al fin se saldó. Las chicas pidieron la nota y ésta llegó. Misión cumplida. Es momento de conocer a Liliana Casal, Adriana López, Rosa Nanterne, Ana Cuenca, Patricia Escudero, Mirta Brizuela y Miriam Jaure, las caras visibles que representan a la Asociación Tucumana de Hockey en los campeonatos argentinos como jefas de mesa. Algunas se coparon con esta especialidad por sus hijas, otras son ex jugadoras, y también están las que siguen en plena actividad en las mamis o en otras divisiones. Ojo, también hay entrenadoras.
Su trabajo es ad honorem y requiere de mucho sacrificio. Una de sus virtudes es la paciencia. Si hay que calmar los ánimos de jugadoras o entrenadores que se salen de sus cabales al momento de protestar los fallos de los árbitros, ellas están al pie de cañón.
La mesa de control está compuesta por dos o tres personas. Una se encarga de llevar el crono del juego; otra el control de la planilla del partido y la tercera el tiempo de sanción que deben cumplir los protagonistas si reciben tarjetas verdes y amarillas. También se requiere de mucha atención, ya que deben estar pendientes de las señas de los jueces. Sus ojos son como la mira que busca el objetivo. Un mínimo error puede traer complicaciones.
Las chicas contaron cómo y por qué se engancharon. "Me gusta, lo hago porque es un placer, pero más que nada para colaborar con nuestro hockey", señaló Patricia. "Comencé ayudando en los torneos locales y luego me sumé a los nacionales. Me gusta, es una hermosa experiencia", apuntó Adriana. "Es una manera de apoyar al hockey y, además, seguir ligada a este hermoso deporte que tuve la suerte de practicar. También es lindo hacer cumplir las reglas, je", contó Miriam, que se perdió la foto principal, por lo que sus amigas le sacaron tarjeta ¡roja!
"No he jugado al hockey", admitió Mirta. "Me enganché por mi hija, y acá estoy. Siempre que puedo trato de ayudar a la asociación. Es una función que me entretiene y también aprendo cosas del reglamento", agregó. Liliana, una de las más experimentadas, reveló: "Me gustan los desafíos y éste es uno de ellos. Es mucha responsabilidad, aunque también son lindas experiencias que uno vive durante la temporada regular".
"Es un cable a tierra. Se aprende mucho, sobre todo cuando uno escucha a los entrenadores dar indicaciones. Me sirve para enseñarles a mis jugadoras", reconoció Rosa, la única DT del grupo.
"Me enganché por seguirlas a mis hijas. Me era más cómodo verlas jugar desde allí. Aparte, así también colaboro con el club", concluyó Ana.
Planilla. Se anotan los goles, si son de córner o de jugada, y las tarjetas, entre otros datos estadísticos.
Cronómetros. Dos se utilizan para el juego y un tercero para llevar el tiempo de las sanciones por tarjetas.
Bocina. Se hace sonar sólo para marcar el final del partido.
Bochas. En la mesa de control hay tres bochas. Pero siempre hay otra caja que sirve de refuerzo, por si es necesario.
Cambios. En otra mesa se colocan los números que las jugadoras o jugadores toman para los reemplazos.
Dulces. Nunca faltan. Están al alcance de jefes, jugadoras y periodistas.